AEROPUERTO DE MATECAÑA

  

El Aeropuerto Internacional Matecaña de la Ciudad de Pereira fue creado mediante Acuerdo No. 34 del 18 de agosto de 1944, por el cual se dispuso la adquisición de 40.000 metros cuadrados de tierra y se ordenó construir un campo de aterrizaje de 1.800 metros de longitud; y se constituyó en establecimiento público de carácter municipal mediante Acuerdo Nº 47 de agosto 18 de 1976, dirigido por una junta directiva precedida por el Alcalde Municipal y dotado de personería jurídica, autonomía administrativa y patrimonio propio.

El Aeropuerto Internacional Matecaña es el producto del esfuerzo de los ciudadanos a través de memorables jornadas de acción cívica, motivo de orgullo para la ciudad y ejemplo que logró un reconocimiento a nivel de todo el país.
 

 
  
     


                                   


                                                                           
 
 
                                                           


Este sueño de los pereiranos de contar con un aeropuerto empezó en 1927, pero fue descartada por la aproximación de los cerros. En 1941 una comisión volvió a considerar el sitio de Matecaña. Años más tarde, el 20 de julio de 1944, por iniciativa de Benjamín Ángel Maya y bajo la dirección de los ingenieros Carlos Drews Castro, autor de los planos, Tiberio Ocho Uribe, Enrique Gómez Pineda, Rafael Calle y Carlos de la Cuesta, tuvo lugar el histórico convite en el cual se volvió a revivir la idea de un campo aéreo para la ciudad. Para avanzar en este sueño, el Municipio adquirió el predio mediante Acuerdo Número 36 del 18 de Agosto de 1944.


Luego se conformó una Junta Constructora para vincular a la ciudadanía en la construcción del aeropuerto a través del convite, con el esfuerzo 
mancomunado de los pereiranos. Uno de los gestores de este movimiento cívico, el padre Antonio José Valencia, invitaba desde el púlpito a los feligreses, recordándoles el estribillo de las emisoras: ”Villa Olímpica haremos en Pereira, moviendo tierra tal como ayer cuando a Colombia le entregamos Matecaña, sin fuerza extraña que agradecer”. Los pereiranos se unieron a esta causa. Todos aportaron de una u otra forma. “Un enorme desfile, en masa compacta, a lo largo de toda la ciudad, compuesto por gentes de edad, sexo y condición diferentes, portando cada quien herramientas y utensilios de trabajo y luego en el sitio elegido, la dama encopetada compartía la lucha con la humilde sirvienta y el sacerdote virtuoso llenaba la carreta al escéptico señorón, y los niños le ayudaban al maestro y la policía en admirable fraternidad con los soldados, preparando refrescos y formando cadenas humanas para botar terrones, raíces o cepas de caña.


Veinte mil personas unidas con un solo título, con igual pensamiento, con 
idéntico deseo, con el mismo fin. Cada uno quería servir, vincularse, hacer suya esa obra redentora, regada con su propio sudor e impulsarla. Cuatro mil almuerzos lujosos preparados por las señoras y cuidadosamente empacados en cajas de cartón, fueron repartidos a los hombres humildes y fuertes que llegaron de todos los contornos campesinos y las fábricas de gaseosas y de cervezas distribuyeron varios camionados de bebidas a lo cual se agregaron frutas de toda clases, cigarrillos de Coltabaco y cigarrillos de la Colombiana” [ Benjamín Ángel Maya. La Patria , agosto 7 de 1947]. Los trabajos se adelantaron inicialmente con carros de tracción animal porque no había equipo apropiado debido a las restricciones de la Segunda Guerra Mundial. Gonzalo Arango Mejía rellenó el sector central con agua de la acequia de la Finca LLano grande, con un sistema inventado por los manizaleños.


El civismo impulsó el proyecto de construcción del Aeropuerto Matecaña; 
pero por falta de dinero las obras avanzaban muy lentamente. Es así como el municipio acudió a la empresa AVIANCA, la cual facilitó en préstamo una importante suma. Por escritura pública No. 390 del 29 de enero de 1945 de la Notaría 4ª de Bogotá fue elaborado un contrato entre el Municipio de Pereira y Avianca (Aerovías Nacionales de Colombia) para la construcción del aeropuerto de Pereira, por $200.000. El préstamo fue terminado de pagar por el Municipio el 4 de junio de 1951.


El 23 de junio de 1947 aterrizó un avión Douglas de AVIANCA en un viaje 
de prueba. Pero fue el 24 de julio de ese año cuando se dio el visto bueno para que empezara la operación comercial del aeropuerto, con el primer aterrizaje oficial a cargo del Capitán Luis Carlos Londoño Iragorri, Jefe de Aeródromos Nacionales, quien piloteaba el avión militar Douglas C-47.